Bassiri

Esa misma madrugada, Bassiri fue detenido en casa de Jadiyetu Abdelkim.

Bassiri

Mohamed Sidi Brahim Basir, más conocido como Bassiri, 11 La policía española lo afilia como Bassir Mohamed uld Hach Brahim uld Lebser. nació en el seno de una familia saharaui tradicional en torno a 1942, como muchos otros dirigentes nacionalistas saharauis, en la franja de Tarfaya, un enclave de cultura, historia y sentimiento saharaui, pero que el gobierno español había entregado a Marruecos en 1958, al considerarlo parte de su territorio. Se educó en la tradición coránica y estudió en Rabat, Marrakech y Casablanca. Terminado el bachillerato realizó estudios de periodismo en El Cairo, Siria y Líbano. A su vuelta, funda el periódico Al Shihab (La Antorcha) y publica en este y otros periódicos opiniones críticas con la doctrina expansionista marroquí liderada por el partido Istiqlal. Como consecuencia, se ve obligado a escapar y cruza clandestinamente la frontera sur, estableciéndose en Smara hacia 1968, donde rápidamente adquiere prestigio e influencia.

En diciembre de 1969 redacta ya un primer memorándum “Carta del Pueblo Saharaui a S E el Gobernador General” en el que, tras rechazar cualquier pretensión extrajera de anexionarse el Sáhara Occidental, quiere solicitar al gobierno español que, en su día y de común acuerdo con el pueblo Saharaui, se le conceda regirse por nosotros mismos, haciéndolo de una forma escalonada”.

Este documento puede ser considerado el acta fundacional del nacionalismo moderno saharaui ya que, evidentemente es fruto de una dinámica de contactos y reflexiones que Bassiri llevaba a cabo de forma sistemático con personas y sectores destacados de la sociedad saharaui. Marca, además, una voluntad de representación al margen de los órganos del régimen como la Yemáa y el Cabildo.

La ausencia de respuesta e iniciativa de diálogo por parte de la administración española, junto a las reivindicaciones territoriales de Marruecos y Mauritania, cada más presentes en la prensa y los organismos internacionales, convencieron a Bassiri de la necesidad de una estructura capaz de canalizar tanto las demandas de mejoras sociales como las aspiraciones independentistas de una gran parte de la población autóctona y que la administración española ignoraba por completo.

Dada su condición de “sin papeles,” Bassiri pasó la mayor parte de la jornada al margen de la concentración de Zemla, aunque siempre en contacto e informado de los acontecimientos. Tras la carga de la Legión, varios miembros del partido intentaron persuadirle de que se refugiara en Marruecos o Mauritania, pero Bassiri lo rechazó. A las tres de la mañana fue detenido por una patrulla de la Policía Territorial.

Tras su detención Bassiri sufrió un calvario de interrogatorios y malos tratos, según certifican sus compañeros detenidos y las prácticas habituales policiales del momento. Salem Lebser pudo ver al día siguiente los signos de golpes en su costado. Luego estuvo en la cárcel de El Aaiún, Habs Shargui, donde Sidamed Embarec Rahal cuenta:

Cuando me detuvieron me llevaron a la cárcel del Aaiún, donde había policías que eran militantes del Movimiento. Uno de ellos, llamado Brahim uld Jatra, me llevó a ver a Bassiri. Su situación era lamentable, tenía la cara totalmente morada y los pies en carne viva, me dijo: resiste, te torturarán… Las celdas tenían 80 centímetros de ancho por dos de largo, y la única luz era una obertura en la puerta. 22 Tomado de Ahmed Abdalahe, M’beirik (2015), p. 130”  33 “De allí saldría para su último viaje”. Bárbulo, T. (2002) La historia prohibida del Sáhara Español. Barcelona: Destino. p. 89

Otros testigos afirman que le vieron inconsciente en varias ocasiones tras los interrogatorios. Tomás Bárbulo asegura que de allí pasó por el cuartel de la Legión en Sidi Buya y de allí lo llevaron al cuartel de artillería.

A partir de su detención las versiones sobre la suerte de Bassiri son diversas. Los gobiernos españoles han mantenido frente a la ONU y a las reclamaciones de la familia la versión policial de que fue expulsado a Marruecos el 27 de julio de 1970. Sin embargo, la mayoría de los autores que han investigado los hechos creen o afirman que fue ejecutado. En todo caso, la desaparición de Bassiri se produjo estando este bajo custodia del estado español y es deber de su gobierno aclarar los hechos, identificar a los posibles culpables y reparar los daños en la medida de lo posible. No valdrá alegar la prescripción de un posible delito, el cambio de las leyes o las circunstancias históricas, en tanto no se demuestre la voluntad inequívoca de dar luz a esta oscura página de nuestro pasado.

Solo cabe añadir que, frente al olvido premeditado en el que cierta clase política y mediática española ha intentado ahogar la memoria de Bassiri y del primer movimiento de liberación nacional saharaui, su nombre es mucho más que un simple recuerdo en la memoria del Pueblo Saharaui. En África, acompaña a otros héroes de la lucha anticolonial, Tomas Sankara, Patric Lumumba, Samora Machel, Leopold Senghor o Amilcar Cabral, entre otros muchos. Por esa misma razón el régimen ocupante marroquí también ha intentado apropiarse de su nombre y su figura, pretendiendo hacerlo pasar por nacionalista marroquí, exactamente lo contrario de lo que realmente fue. Bassiri creó una organización de corte moderno, capaz de enfrentarse al poder colonial con argumentos y con la fuerza de la movilización popular. Un esfuerzo al que el estado español respondió con la fuerza de las armas y la represión más feroz. Un estado que se reclama democrático no puede renunciar a sanar las heridas abiertas en el pasado.

 

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