La desaparición de Bassiri y la pérdida hemorrágica de dignidad de la ‘democracia’ española

La historia jamás borrará la vergüenza del Estado español por su traición histórica y deshonrosa al pueblo del Sáhara «Español», en su momento, y de la República Saharaui/Sáhara Occidental, en la actualidad. Y ello a pesar de los intentos de las élites políticas españolas de tapar el sol de la verdad con la red de sus penosos posicionamientos.

Igualmente, el Estado español tampoco podrá endosar su traición a ningún partido o bloque político, en particular de los que gobernaron España desde que en 1965 asumió sus responsabilidades políticas en el Sáhara Occidental tras integrar ese territorio como la prinvicia española número 53.

Luego, España renegaría de todo esto en una interminable serie de traiciones como el crimen de lesa humanidad cometido por las autoridades españolas contra los manifestantes pacíficos saharauis de la manifestación de Zemla, el secuestro del líder del Movimiento Nacional Saharaui en aquel entonces, el desaparecido Mohamed Sidi Brahim Bassiri; la firma en la sombra un acuerdo traicionero y tripartito para dividir en dos el Sáhara Occidental y abandonar al pueblo saharaui e impedirle disfrutar, como el resto de países africanos, de su derecho a la descolonización y a la libre autodeterminación; la entrega de miles de personas pacíficas y su exposición al bombardeo con napalm y fósforo blanco, a la persecución y al aniquilamiento por parte del aliado de Madrid, el régimen marroquí de ocupación…

Tras todo esto, los sucesivos gobiernos ‘democráticos’ españoles entraron en una imparable sucesión de traiciones, inauguradas por el presidente socialista Felipe González, quien claudicó de forma tan extraña y y aberrante ante el régimen monárquico marroquí que acabó siendo uno de sus mayores embajadores itinerantes en América Latina y otros países, en los que difundía las toxinas del Reino alauita contra el Frente Polisario.

Desgraciadamente, la metodología de González fue adoptada y seguida por los sucesivos gobiernos de España, sean de izquierdas o de derechas. Una estrategia en la que, como él, cayeron innumerables políticos españoles que, si quisiéramos transcribir sus nombres, necesitaríamos una gran cantidad de hojas. Únicamente los pueblos de España fueron fieles a la Historia y en ningún momento dejaron de apoyar a sus hermanos y hermanas del pueblo saharaui resistente. Únicamente los pueblos de España cumplieron con sus responsabilidades hacia el pueblo saharaui y continúan resistiendo a su lado.

Hoy, con ocasión del quincuagésimo aniversario de la desaparición de Mohamed Sidi Brahim Bassiri, queremos que todo el mundo sepa, mediante la campaña ¿Qué fue de Bassiri? que no olvidamos a nuestros desaparecidos y que no dejaremos de responsabilizar al Estado español –y a todos sus órganos– de la desaparición de Bassiri. Porque el único crimen de Bassiri fue creer en el derecho de su pueblo a la libertad y aspiró a conseguirlo de forma pacífica. No levantó un arma contra nadie. No mató a nadie. No agredió a nadie.

En este momento, como militante saharaui y como víctima de desaparición forzosa que sufrió la represión y la terrible tortura en las cárceles secretas de Marruecos, me uno personalmente a esta iniciativa encomiable para decirle al Estado español que me aferro a todos mis derechos, esos derechos que el Gobierno español traicioneramente quiso negarme en muchas ocasiones. Primero, me negó mi derecho a la libertad y a la descolonización en 1975. Luego, me ha negado, desde entonces, mi derecho a la autodeterminación mediante su complicidad y su apoyo a la ocupación marroquí. Y ahora, continúa negándome como saharaui mi derecho a saber la verdad, toda la verdad, y sigue perseverando en su complicidad con el Majzén.

Desde aquí, exijo que se desvele al completo toda la verdad de lo ocurrido en los eventos de la Intifada de Zemla de 1970 y que se determinen las responsabilidades de las instituciones y los responsables españoles que cometieron crímenes de lesa humanidad y asesinatos de las víctimas saharauis en ese momento, y de las que no sabemos nada a día de hoy. Y exijo también verdad, reparación y justicia para todas las víctimas de desaparición forzosa, como es el caso de Bassiri.

Desde aquí, invito a la ‘democracia’ española a que frene la pérdida hemorrágica de su dignidad, a que asuma sus responsabilidades ante el derecho internacional y a que deje de claudicar innecesariamente ante el régimen de ocupación marroquí. Pues nosotros no olvidaremos, ni perdonaremos, ni dejaremos de resistir.

Aminetu Haidar es activista saharaui por los Derechos Humanos. En 2019 fue galardonada con el Premio Nobel Alternativo.

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