Contexto

En 1969 el gobierno español del general Franco se encontraba en una delicada situación respecto al Sáhara Occidental. Desde que la Conferencia de Berlín en 1884 adjudicara a España, además de otros, este territorio, el control efectivo del terreno, de su economía y de sus habitantes nunca había sido tan efectivo. Pero, del mismo modo, las presiones internacionales para que España abandonara el territorio nunca habían sido tan fuertes. La ONU venía exigiendo desde 1966 un referéndum de autodeterminación y los países vecinos desplegaban un amplio esfuerzo diplomático para forzar la descolonización; Marruecos y Mauritania reclamaban parte del territorio en base a supuestos derechos históricos y Argelia abanderaba la causa de la independencia de los pueblos.

En medio de la gran ola de declaraciones de independencia surgidas en la última década y tras las sucesivas entregas a Marruecos de los llamados protectorados norte y sur (1956, 1958, 1968) España solo mantenía su presencia en el enclave de Sidi Ifni y en el Sáhara Occidental, integrada como una provincia más en el régimen administrativo de la dictadura. Sidi Ifni será entregado a Marruecos el 30 de junio de 1969, en un gesto por intentar rebajar la presión sobre la provincia del Sahara, donde se concentraban los intereses estratégicos y económicos de la Presidencia del Gobierno, órgano encargado directamente de la cuestión saharaui 11 La discrepancia en el seno del gobierno franquista sobre la forma de abordar la cuestión del Sahara, en especial ante la ONU, entre el ministerio de exteriores y el de presidencia se solventó a favor de este último con la sustitución del ministro de exteriores Castiella por López Bravo, más cercano a las posiciones de Carrero Blanco..

En cuanto a la población saharaui, además de los rigores del régimen dictatorial que compartía con el resto de la ciudadanía del estado, sufría una clara discriminación colonial en cuanto al acceso a bienes y servicios culturales y sociales – educación, salud, trabajo, vivienda, etc. – respecto a la población de origen europeo, exceptuando una pequeña élite de chiuj 22 La administración colonial utilizó el tribalismo como instrumento de control de la ciudadanía saharaui. En 1967, el gobierno español creo la Asamblea General del Sahara o Yemáa, un remedo de la asamblea tradicional, compuesto por algunos notables de familias influyentes, denominados Chiuj (plural de Chej) pero sin capacidad real de decisión. que eran utilizados por el régimen para dar una imagen de buena relación con la población nativa. Sin embargo, el paternalismo colonial y la confianza en el control militar sobre el territorio y la población no dejaban al régimen franquista albergar dudas sobre la estabilidad del proyecto colonial; al contrario, se hacían planes para la inminente puesta en marcha de una planta de explotación de fosfatos en Bu-Craá o la ampliación del puerto de Dajla (Villa-Cisneros).

Los años siguientes demostrarán lo erróneo de la actitud y estrategia de España, desatando una vorágine de acontecimientos internos y externos que se inician con los sucesos de Zemla.

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